Paseo al Cielo 4

Después de recuperar el aire, giré mi mirada hacia el camino que conducía hacia las casas a lo lejos, regresaba nuevamente al camino, justo en ese momento vi al hombre pensante que caminaba solitario, esta vez no arrastraba su mirada, se acercaba hacia mí con una mirada fija y penetrante, detuvo su andar justo en frente mío, me sentí un poco tímido, no sabía que decir o que hacer mi cuerpo se congelo y mis pierna se hicieron pesadas como la sólida roca, se resistían a ser levantadas, no tuve otra opción que detener mi andar, mi respiración se hizo un poco más rápida mi corazón latía fuertemente, cierta angustia me envolvía ante la presencia de aquel hombre, su rostro no reflejaba ninguna emoción, tenía una amplia frente, cejas pobladas con unos ojos átonos, cabellos grises y una espesa barba de mediana longitud, era imponente, me dijo;

  • Estoy aquí estoy aquí para ayudarte.

Yo balanceaba el peso de mi cuerpo de una pierna a la otra, muy despacio me incliné una poco hacia mi izquierda para mirar el largo camino que estaba detrás de él y justo en frente mío.

  • ¿Qué hay al final del camino? Pregunte con una voz fina y temblorosa

El mirándome aun fijamente, dibujo una tenue sonrisa en su rostro  y su mirada se agudizaba aún más.

  • Al final está la realización de sueños y anhelos, solo hay que recorrer el camino.

Mis cejas se fruncen en un acto de reflejo, algo dentro de mí no esta tan convencido de las palabras de aquel hombre, instantáneamente mis pensamientos quedan centrados en mi segunda pregunta, el esfuerzo es total…

  • ¿Alguien ha llegado al final? Dije con cierto aire de satisfacción por mi pregunta.

 

  • Yo lo he hecho, voy y vengo cuando quiero, respondió tajante.

Su respuesta derrumbo  instantáneamente mi actitud de seguridad, no estaba preparado para esa respuesta, su sonrisa se hacía más evidente, y sus ojos más profundos.

  • ¿Puedes decirme cómo puedo llegar al final? Pregunte en un tono de voz bajo, casi como temiendo su respuesta.

Su presencia recaía sobre mí, como una gran y espesa nube, ensombreciendo todos mis pensamientos, me sentí abrumado ante esta situación, nunca antes había conocido una persona con tal carácter, sin darme una oportunidad de reponerme dijo;

  • Cuando te vea arrodillado, y tus lagrimas caer junto a mis pies, solo entonces podría ayudarte.

Mi cuerpo se mantenía helado, mi pulso era débil y mis pensamientos daban vueltas dentro de mi cabeza, no encontraba ningún sentido a las palabras de este hombre, porque tendría yo que humillarme de esa forma para conseguir su ayuda, como es posible que este hombre me dijera esto, poco a poco mi pulso fue aumentando su ritmo y en un instante de explosión mi sangre empezó a fluir con gran fuerza y el frio que me  inmovilizaba desapareció mi respiración se hacía más profunda y acelerada, algún tipo de soberbia recorría todo mi ser, desde mis tuétanos hasta el fuego de mi mirada.

  • ¿Por qué me haces esto? tú mismo dijiste que me ayudarías, pregunte con voz firme.

 

  • No tengo más que decir, respondió

Dando media vuelta con su rostro imperturbable inicio su recorrido alejándose de mí, dijo;

  • Por cierto, si en algún momento deseas regresar a casa puedes tomar el camino por el que llegaste.

Fui recobrando la calma, iba organizando mis ideas, repasando todo con mucha cautela, dando forma a las palabras de aquel hombre, pero el vacío era enorme y no bastaban todas mis conjeturas para encontrar un sentido a lo que me acaba de ocurrir, así que decidí no desgastarme pensando en ello, continúe mi camino, mientras caminaba miraba el largo camino, tome una de las calles que me adentraban al interior de aquel caserío, seguí caminando por una calle donde todas las casas eran de color blanco y las calles estaban adornadas con adoquines de piedras naturales que servían de sendas para los caminantes, cuando me encontré frente a un parque que estaba rodeado de árboles y adornados con plantas que florecían, una ardilla iba recolectando algunas semillas mientras otra bajaba velozmente de un de los árboles para unirse a la recolecta de su compañera, dentro del parque habían dispuestas algunas banquetas donde las personas podían sentarse a descansar o simplemente sentarse a disfrutar del tiempo, habían cuatro entradas al parque cada una de ellas ubicada justo en el medio de cada uno de sus lados, tome la entrada más cerca del sitio donde me encontraba en ese instante, una vez en la entrada mire hacia el centro donde había un fuente de agua, me fui acercando y empecé a notar unos hermosos detalles de esta fuente, era de tres niveles siendo el nivel superior el más pequeño y el tercero el más amplio, tallados en piedra natural, estos a su vez estaban contenidos dentro de un manantial de agua natural, rodeado de rocas, verdes musgos y algunos helechos, habían aves y pequeños pajaritos que reposaban en el borde de los niveles superiores donde tomaban agua, y se daban refrescantes duchas, florecían unas  plantas de flores minúsculas que perfumaban el ambiente y pequeñas mariposas revoloteaban de un lado al otro, era como un pequeño universo de vida, caminaba alrededor de la fuente cuando note que había una joven mujer sentada en una de las bancas ubicadas en frente de la fuente justo al lado opuesto de la entrada por donde ingrese, pude notar entonces en ese momento que no estaba solo como llegue a creer en un instante, su rostro no reflejaba ninguna expresión o emoción, era de tez trigueña, con un larga cabellera de color castaño, el cual sostenía hacia atrás con la ayuda de dos pequeñas peinetas a cada lado, su rostro estaba totalmente descubierto a mi mirada, era su rostro radiante como el sol de un amanecer, mantenía su mirada fija sobre los pajaritos que lanzaban sus armoniosas melodías, unas sobre otras, no podría saber cuál de sus sentidos en ese momento era de mayor fijación, si su mirada o sus oídos, usaba un vestido largo color blanco, sus manos reposaban sobre su regazo, posando su mano derecha sobre su izquierda, me acerque a la banca donde estaba sentada, con mucho cuidado de no realizar movimiento toscos, me acerque junto a la banca donde estaba sentada, ella alzo su mirada y me miro, eran sus ojos de color café, solo una palabra logró salir de mi.

  • Hola, dije
  • Hola, respondo ella
  • Puedo compartir asiento contigo? Pregunte
  • Si, seguro, asintió ella

Me senté en la banca, manteniendo distancia, me senté y mi mirada al igual que la de ella fue absorbida por la belleza de la fuente y el canto de las aves.

Anuncios

3 comentarios en “Paseo al Cielo 4

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s