Paseo al Cielo 2

IMG_0929Empecé a caminar con mis pies descalzos por aquel camino, con cada paso sentía una suave y fresca arena de color ocre, podría decir que sentía muy agradable el contacto de mis pies con el suelo, cuando llegue al asentamiento note la diversidad de las construcciones, no parecía haber algún estrato definido, era un mosaico de los posibles estratos de nuestro mundo real, la primera construcción era un edificio de cuatro pisos a medio terminar, en el habían algunas personas que realizaban diferentes tareas, todos lucían muy dedicados en sus labores, era un ambiente muy tranquilo y acogedor, continúe caminando, más adelante había un hombre que caminaba a un lado de la calle, posaba su dedo índice sobre su
barbilla, y mientras caminaba dirigía su mirada hacia abajo con su mirada, fija en algún punto que arrastraba con su andar, a mi juicio parecía estar pensando en algo muy importante. Más allá había un niño que salía de una casa, retirando un viejo latón que cubría la entrada y salió por el espacio que logro conseguir, vestía solo una pantaloneta y sus pies estaban descalzos, debajo de su brazo izquierdo llevaba una pelota que arrojó al suelo y empezó a patear para correr detrás de ella.

La segunda casa después del edificio a medio construir era grande de color blanco y ventanales de madera color café, sus acabados eran sencillos pero finos, del interior de la casa una persona se acercaba con paso apresurado, al llegar al umbral de la puerta se detuvo, me miro con una sonrisa, en ese instante detuve mi paso, y me acerque a la entrada de esta casa, era una señora muy bonita y elegante, vestía blusa blanca y pantalón largo color negro, continuaba mirándome fijamente y su sonrisa permanecía con gesto de cordialidad, cuando me encontré cerca de la entrada con un ademan de reverencia me dio la bienvenida y me invito a pasar al interior de la casa.

  • Esta es mi casa y siempre serás bienvenido.

Con estas palabras ella me recibió.

  • Ahora mismo traigo algo para tomar, si gustas puedes sentarte.

Giro en sentido del pasillo que conducía al interior de la casa con el mismo paso apresurado, el interior era de color blanco, todo lucia muy organizado y limpio, habían dos pequeñas sillas acomodadas a un lado de la sala con una pequeña mesita de madera, la amplia sala tenia organizadas cuatro pares de mecedoras grandes, lucían muy cómodas, tenían cojines blancos para mayor confort, ubicadas en cuatro puntos que formaban un cuadrado alrededor de una amplia mesa de centro, adornada con flores frescas que llenaban de un suave aroma toda la sala, camine lentamente alrededor de la sala contemplando cada detalle, luego me acerque a una de las sillas pequeñas al lado de la sala y me dispuse a tomar un descanso.

Regresaba aquella feliz señora, esta vez con una bandeja en su mano derecha, sobre la bandeja una jarra y dos vasos de cristal, la coloco sobre la mesita de madera y sirvió las dos bebidas, extendió uno de las bebidas hacia mí, y se sentó en la otra silla, no tomo ni probo su bebida, su serena mirada serena y su sonrisa la cubrían con un halo de bondad, yo sin saber que decir o hacer di un sorbo a mi bebida, era una deliciosa limonada fresca como el amanecer, con un suave y dulce sabor, el segundo sorbo me lleno de una frescura que recorrió todo mi cuerpo.

  • Es muy bonita su casa

Fue lo único que se me ocurrió decir, ella emocionada con mis palabras, que parecieron un cumplido al juzgar por la emoción de sus ojos.

  • Si la he estado preparando para cuando todos vengan, ya tengo todo listo.

Era la primera vez que veía una persona con tanta felicidad, no era una felicidad instantánea, era una felicidad suprema, armonizaba con todo, yo totalmente abstraído tomaba otro sorbo a mi bebida, la verdad ya para este instante yo mismo podría decir que me sentía muy feliz por la oportunidad de haber conocido a esta señora, todo en esa casa transmitía la alegría que desbordaba en abundancia.

  • Si, seguro van a estar muy felices de estar aquí, respondí sin haberlo pensado mucho.

 

  • Pronto vendrá el festival y todo será alegría, celebraremos todos juntos, respondió ella, con una infantil emoción.

 

  • Deliciosa la limonada, respondí con una sonrisa.

Habiendo yo colocado el vaso en la bandeja, ella se levantó y me dijo;

  • Gracias por haber venido.

Me levante y me despedí, nuevamente en la calle, el niño continuaba jugando con la pelota, rebotándola una y otra vez, aparte del niño, mire a lo largo de la calle, no había nadie más, solo aquel niño jugando la pelota, me acerque hacia donde él estaba, distraído lo veía jugar, no pensaba en nada, cuando me halle cerca, el niño detuvo la pelota y me miro.

  • Hola… tú no eres de aquí… ¿quieres que te enseñe el lugar?

Asentí con la cabeza.

El niño tomo la pelota con las mano y la coloco debajo de su brazo, me dirigió por un callejón, para entrar tuvimos que retirar la hoja de latón que cubría la entrada, había un pasillo era el suelo descubierto y entramos hasta el fondo donde habían dos pequeñas casas que compartían un área en común, en el costado de una de las casas pude notar algunos materiales de uso en la construcción, cuando mire hacia la otra casa vi nuevamente aquel señor que caminaba por la calle, lo mire desde donde me encontraba, pero el señor no parecía percatarse de mi presencia.

  • El habla muy poco, me dijo el niño, parecía haber notado mi curiosidad.

El niño me enseño que vivía en la casa donde se ubicaban los materiales de construcción, y me explico que eran de su padre quien en ese momento se encontraba trabajando en una construcción, y que por eso se iba a jugar mientras esperaba por el regreso de su padre, me dijo también que llegaba siempre aquel momento en que empezaba a extrañar a su padre y ese era justo el momento en que mayor es su felicidad cuando su padre regresa a casa después de su trabajo y él puede abrazarlo, no habiendo terminado de decirme esto, cuando giro su cabeza y me miro justo a mi rostro.

 

  • Extraño a mi padre me dijo

Giro media vuelta y entendí que era el momento de acompañarlo hasta la salida, nuevamente recorrimos el pasillo hasta llegar a la entrada cubierta por el pedazo de latón, retire la pieza para que permitiera la salida del niño, una vez que termine de colocar el latón en su lugar escuche un estallido de alegría.

  • ¡Vino mi papá!

Vaya sí que es rápido cuando gire a ver al niño ya no estaba iba corriendo de alegría hasta los brazos de su padre, y de un salto se lazaba a abrazarlo, el papa se inclinó hacia él y empezaron a hablar, ya para ese instante el niño había olvidado mi presencia seguía hablando con su padre, parecía que compartían sus aventuras del día, yo contemplando aquella hermosa escena gire media vuelta y continúe mi camino, seguí caminado hasta el final de la calle justo donde empezaba la verde pradera de hierbas frescas y verdes, en medio de la hierba habían dos hombre, lucían como pescadores, siempre me ha gustado hablar con los pescadores, tienen tantas historias que contar, me acerque hacia ellos.

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